Beneficios de la inteligencia emocional
04.04.2020
Es evidente que sin un control de nuestras emociones, no es posible avanzar en el complicado ir y venir de nuestra vida cotidiana, de manera serena y satisfactoria. Esto ya fue tratado y expuesto de manera directa y contundente por Daniel Goleman, en su estudio "La Inteligencia Emocional".
Pero, no basta un control emocional, para asegurar el éxito de nuestras relaciones humanas, sino que es necesario además manejar nuestras emociones de manera inteligente.
Beneficios de lo psicológico
- Aumenta el bienestar psicológico. El hecho de conducirnos con inteligencia emocional en nuestra vida cotidiana, nos debe llevar a un bienestar psicológico. Esto es lógico si entendemos que una vida emocionalmente equilibrada, una actitud motivada y entusiasta, sabernos y sentirnos bien, tener relaciones armoniosas, tener empatía, y comprender y adecuarnos mejor en nuestro entorno social, debe aumentar en gran medida nuestro bienestar psicológico.
- Incrementa la autoconciencia. Esto significa que en la medida que utilicemos la inteligencia emocional, seremos más conscientes de quiénes somos, qué sentimos, y cómo actuamos en situaciones emocionales. Si conocemos cada vez más la naturaleza de nuestras emociones es posible saber cómo conducirnos y qué hacer en tales casos. Es consecuente que si estamos atentos a lo que sentimos, y somos conscientes de nuestras emociones, finalmente seremos más conscientes de nosotros mismos.
- Favorece el equilibrio emocional. Esto nos lleva al hecho de que al ser inteligentes emocionalmente, nuestro desempeño emocional será equilibrado. Es evidente que conforme manejamos nuestras emociones, de tal forma que no nos conduzcan por un desastre y una situación caótica, nuestra conducta será más serena, menos tensa, y por consecuencia más equilibrada.
Beneficios a nivel físico
- Facilita la buena salud. Y esto es quizá de los mejores beneficios que la inteligencia emocional nos otorga. Sabernos plenos emocionalmente, sin conflictos, sin problemas emocionales, sin caos emocional en nuestras vidas, saber que podemos resolver con inteligencia nuestros problemas emocionales, nos predisponen a una buena salud y la visión para fortalecerla. Es sencillamente encontrar que vale la pena vivir.
- Brinda defensas para la reacción positiva a la tensión y el stress. El equilibrio emocional y todos los beneficios que conlleva una inteligencia emocional práctica y aplicada, nos brinda defensas para reaccionar de manera positiva ante la tensión y el stress. Es decir toda esa problemática de la vida cotidiana y los eventos inesperados o inusuales que nos sorprenden, no será fácil que nos perturben, pues sabremos cómo encarar tales situaciones; la tensión será posible eliminarla o evitarla, y el stress no podrá abrumarnos, pues sabremos cómo imponernos a su acoso.
Beneficios a nivel motivacional y logros
- Potencia el rendimiento laboral. En la misma medida que fomenta las relaciones armoniosas, también potencia el rendimiento laboral. Si no permitimos que nuestro estado de ánimo, que nuestra emociones tomen el control de nuestra vida, y la inteligencia emocional retome el rumbo, nuestra vida y lo que nos rodea, incluyendo nuestro trabajo, se verán inmersos en una situación difícil de controlar. Cuántas veces hemos visto a los compañeros de trabajo, no poder concentrarse por problemas personales que implican estados emocionales, nosotros mismos cuántas veces no quisimos ir al trabajo por una cuestión meramente emocional. Aquí la inteligencia emocional nos debe llevar a superar los obstáculos y en esa medida rendir mejor laboralmente.
- Aumenta la motivación y el entusiasmo. Sí, en efecto, si nuestras emociones y su ejercicio en la cotidianeidad están sujetas a una inteligencia emocional, podemos dirigir nuestra motivación hacia objetivos más audaces, más prometedores, y más satisfactorios, en tal medida nuestro entusiasmo se fortalecerá para lograr proyectos o simplemente para disfrutar más plenamente de los sucesos trascendentes de nuestra vida.
Beneficios en el ámbito social
- Otorga capacidad de influencia y liderazgo. Si nos pusieran a escoger a quién seguir como líder, entre alguien emocionalmente inestable y alguien inteligente emocionalmente, es claro que seguiríamos al inteligente. De hecho, alguien que está en equilibrio emocional, que expresa serenidad, que sabe conducirse con inteligencia en los momentos difíciles y no se deja confundir por lo emotivo de las circunstancias, ése es alguien que nos va a influenciar, que nos vamos a dejar conducir, porque nos sentiremos seguros, porque estamos seguros que sabe manejarse de manera serena y templada en los momentos más abrumadores.
- Mejora la empatía y las habilidades de análisis social. La inteligencia emocional también nos da el beneficio de mejorar la empatía. Entendiendo por empatía el hecho de sentir los sentimientos y las emociones de otra persona como si fueran nuestras (y la simpatía como la inclinación afectiva hacia alguien), es determinante el hecho de que si conocemos nuestras emociones es posible percibir las de los demás y reconocerlas. En esa medida, es más fácil comprender lo que otra persona siente y eso nos lleva a mejorar nuestras habilidades de análisis social. Es decir, que en la medida que comprendemos el sentir de los demás (empatía), nos solidarizamos y comprendemos los aspectos sociales que comprometen el sentir de la gente.
- Fomenta las relaciones armoniosas. Si nuestra inteligencia emocional se desempeña convenientemente, se reflejará en nuestras relaciones. Es sabido que en una relación donde no hay un adecuado manejo de las emociones, dicha relación tiende a deteriorarse; por lo tanto, si las emociones están manejadas inteligentemente, las relaciones se verán favorecidas y podrán desarrollarse en armonía. En la pareja, en el matrimonio, en el trabajo, con los amigos, si se es inteligente emocionalmente, es posible el fomento de las relaciones armoniosas.
